AAVV SAN JULIAN

AAVV SAN JULIAN

lunes, 9 de marzo de 2015

RESPUESTA A UN COMENTARIO.

Publicamos este comentario incisivo y rabioso para que la ciudadanía sepa de una vez por todas en manos de quién estuvo Marmolejo durante las últimas décadas; que quienes fueron privilegiados y mantuvieron a los ciudadanos y ciudadanas de este pueblo bajo su dominio, están ahora que se suben por las paredes. ¡ Que no engañen a nadie !, nunca han creído en la participación ciudadana, por más que ahora vendan que hablan con la asociaciones, a esta asociación de vecinos de San Julián, que fué la primera, la quisieron hundir desde el principio, aún hoy nos tachan de drogadictos y mafiosos como pueden leer en el comentario recibido y es que nunca han tenido argumentos serios para atacarnos. Pero....¿qué pueden decir de quienes luchamos por la legalidad, la transparencia y contra la corrupción?. Tratamos de recuperar el patrimonio público porque albergamos razonadas dudas, después de conocer el expediente de supresión de la ELA, de que la gestión realizada en esta pedanía durante los últimos veinte años se haya ajustado a ley; ahí está el asunto de la cuenta bancaria manejada al margen de la ley según el informe de intervención que aconsejó bloquearla, el tema de los empadronamientos irregulares, los arrendamientos de bienes municipales que nunca pasaron por pleno, detalles de ese contrato que le permite regar con agua y energía pública, ¿se incluye en él el uso de dichos bienes públicos?,......... y un sin fin de cuestiones más que aún están por aclarar y que hacen que al día de hoy a quien ponga la mano en el fuego avalando dicha gestión, se le pueda tachar de inconsciente.

Esto es lo que dicen de nuestra Asociación:






Anónimo.




¿Y que quereis? sé que vuestra manera de ser os hace creeros los reyes del mambo y imponer por medios caciquiles y dictatoriles la ley del talibanismo más cutre. Desde que creasteis esa antiasociación mafiosa no habéis dejado de dar por culo, desunir, sembrar cizaña y acabar con la convivencia de San Julián. Habéis acabado con su autonomía y lo habéis convertido en vuestro cortijo de fin de semana como los señoritos andaluces que aspirais a ser. Que piloto defienda sus derechos por tener un contrato en vigor es lógico. Vuestro problema es que como dictadores que sois no atendeis a razones ni a leyes. Os juntáis, os inflais de agua de fuego y cigarrillos de la risa, os hacéis unas pajas mentales y como reyezuelos de insulas de Barataria pensais que el poblado es vuestro. Pues no señores, el poblado está ahí dede antes que vosotros plantaséis vuestrar botas y delirios allí. Ninguno de vosotros trabaja la tierra, ni tine ni puta idea de lo que es sudar con el espinazo doblado.


Y esta es nuestra respuesta:

PIENSA EL LADRÓN QUE TODOS SOMOS DE SU CONDICIÓN.

Y ahora juzguen ustedes mismos.



domingo, 15 de febrero de 2015

SE CREÍA QUE ERA SUYA, PERO ESTABA EQUIVOCADO....................ES DEL PUEBLO.



Hoy hemos participado en un hecho histórico,  plantando árboles donde los hubo,  recuperando patrimonio público para que San Julián vuelva a disfrutar de su entorno originario. En un país que se desertiza a ritmo preocupante no es ninguna tontería regenerar áreas verdes con frondosas arboledas que pongan freno al desierto, riadas y demás efectos devastadores provocados por este disloque climatológico que hemos dado en llamar cambio climático; no sé si seremos capaces de frenarlo, pero lo que sí hemos frenado hoy  aquí, es el egoísmo de quien pretende apropiarse, con un contrato de arrendamiento caducado,  de lo que no es suyo, de lo que es del pueblo. Y eso, en los tiempos que corren en este país empobrecido por estas conductas faltas de escrúpulos y de ética que a todos/as nos avergüenzan como españoles/as,  ya es bastante. ¡Que cunda el ejemplo!.






miércoles, 21 de enero de 2015

RECORDANDO.

EL PUTO AUTOBÚS
CONCHA CABALLERO. EL PAÍS-27 SEPT 2013.

Me llama una alumna de mi instituto. Acaba de terminar el bachillerato con matrícula de honor y ha obtenido unas notas de selectividad que le permiten escoger la carrera que deseaba. Me dice que se ha matriculado en la UNED, la Universidad a Distancia, y le pregunto extrañada por qué.
—Me hubiera gustado conocer el ambiente universitario pero no va a poder ser.
Me explica que su padre y su madre están en paro. Han estado haciendo cálculos y no pueden pagar los ciento y pico euros mensuales que suponen el desplazamiento diario desde Coria del Río a la Universidad Pablo Olavide. Le contesto que no se preocupe, que estoy segura de que le concederán la beca que ha solicitado, que si no se la conceden a ella con su magnífico expediente y su situación familiar, no habrá becas para nadie.
—Ya lo sé —me contesta— pero el problema es que las becas no empiezan a pagarlas hasta febrero o marzo y no podemos adelantar ese dinero.
Le digo que hay algunos fondos para esas situaciones. Me dice que ya ha preguntado y que están saturados. Me ve tan afectada que es ella la que se dedica a animarme.
—No te preocupes. Es solo una racha de mala suerte. El año que viene será distinto. Ya verás.
A los dos días me encuentro en la puerta del instituto a una pareja de jóvenes estudiantes que terminaron también el curso pasado con estupendas calificaciones y una inesperada historia de amor. Los hacía en la Universidad pero me dicen que han venido a matricularse en el único ciclo superior de formación profesional que existe en la localidad, el de Informática. Algo totalmente ajeno a sus aspiraciones y a la orientación de sus estudios. Me cuentan exactamente la misma historia. Los pocos kilómetros que separan este pueblo de la ciudad de Sevilla se han convertido en un foso insuperable. El pago de las becas se produce con retraso y eso les obliga a adelantar un dinero que no poseen. Siento una profunda rabia.
—No pasa nada. De verdad —me dice él con más convencimiento que ella—. No vamos a perder el año. Vamos a buscar algún trabajillo y ahorrar para poder empezar la carrera el próximo curso.
Frente a los cristales de secretaría está la madre de uno de los alumnos del centro. Tanto ella como su marido están parados desde hace más de tres años. Les pregunto si ha mejorado la situación.
—Bueno… vamos tirando. Tenemos la suerte de tener la casa pagada y mi padre se hace cargo de los gastos extras, que si unos zapatos, una equipación… nos arreglamos con muy poco.
—¡Ojalá las cosas mejoren! —le digo sin mucha convicción—.
—¡De verdad! Todos los días cuando me levanto me acuerdo de los que no tienen nada, asegura.
Me hace sonreír el optimismo histórico que nos permite sobrevivir y esa compasión que quita peso a las penas propias.
En la sala de profesores discutimos las actividades extraescolares para este curso. Mejor dicho podamos, recortamos, escatimamos las que se solían hacer en años pasados. Recordamos con humor cuándo proponían ir a Cancún o a la Riviera Maya. Ahora ir a Granada ya es un lujo y las actividades son muy modestas: visitar algún museo de Sevilla, asistir a una función de teatro o participar en la feria del libro.
—Aún así habrá alumnos que no podrán pagar el billete del autobús —nos advierte alguna compañera.
Antes Sevilla estaba muy cerca, ahora muy lejos. El modesto autobús al que apenas prestábamos atención juega ahora un papel determinante en cientos de vidas. Nunca pensé que subir a un autobús o a un vagón del metro llegase a ser un problema. Era el dinero menudo que volaba de nuestros bolsillos sin saber cómo. El mismo que hoy se cuenta, se mide, se planifica.
Camino de casa observo a los viajeros que esperan en la marquesina con cara de indiferencia. Desde luego no son privilegiados. Como siempre, el conductor ha ocupado buena parte de la calzada e interrumpe el tráfico hasta que embarcan todos los viajeros. El vehículo va casi vacío. No sabe que se ha convertido en un nuevo símbolo de la escasez. El puto autobús.


domingo, 28 de diciembre de 2014

AMBIENTE NAVIDEÑO: CHOCOLATE, DULCES Y VILLANCICOS.



Chocolate y dulces tradicionales para quien quiso participar, todos estaban invitados.


Pero aún existen voluntades secuestradas.



Los excluidos lo son por decisión propia, aquí no vale nadar y guardar la ropa.


Hay trenes en la vida que solo pasan una vez, o te subes o lo pierdes definitivamente.
San Julián perdió muchos trenes, pero este, el de la libertad y la participación, en el que ya estamos subidos, con su locomotora a todo vapor, es ya imparable.

lunes, 22 de diciembre de 2014